PIACENZA-BOBBIO
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S.E. Rev.ma Mons. GIANNI AMBROSIO ,

Celebrazione euristica dell’assunzione di Maria con la comunità ispanica di Piacenza.



Letture: Ap 11,19a;12,1-6a.10 – 1Cor 15,20-27a – Lc 1, 39-56

Queridas hermanas, queridos hermanos de Ecuador y de otros paises de America Latina
1. Este año es muy sencilla nuestra fiesta en honor a la Virgen María Asunta al cielo. La situación del coronavirus en Italia y en el mundo continua a ser bastante grave. Celebramos con mas esperanza este dia muy especial para todos lo cristianos, sobre todo  para ustedes: hoy es la fiesta de la Reina de El Cisne! Bienvenidos a todos y buena fiesta llena de fe y de esperança por el encuentro de amor con la Virgen. La Madre de Jesús, glorificada en los cielos en cuerpo y alma, es la imagen de la Iglesia, la imagen de toto el pueblo de Dios que llegará a su plenitud en el siglo futuro. La Madre de Jesus es nuetra Madre y ella, como señal de esperanza cierta y de consuelo, brilla ante el pueblo de Dios.
La Asunción de María es aliento y consuelo para nuestra esperanza. María de Nazaret, que esta ya en el cielo, es la anticipación de la Iglesia y de cada uno de los creyentes, de todos nosotros: seremos también nosotros al lado de nuestro Padre, con el Senor Jesùs y con Maria.  
 
2. Desde sus inicios, la Iglesia ha tenido una gran consideración por María, la madre de Jesús. Lo interesante de la Palabra de Dios de hoy es fijarse en la lectura evangélica que la Iglesia nos propone para comprender la grandeza y la dignidad de María. 
Isabel saluda a María de una forma estupenda: “Dichosa tú que has creído porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”. Y la respuesta de María no se queda atrás, el canto del Magnificat, un canto tan impresionante y tan lleno de contenido que desborda todo lo que nosotros podamos decir de él. Dice el refrán de la “abundancia del corazón habla la boca”, ella que se siente querida por Dios, proclama su grandeza y vive esa relación desde la humildad y la aceptación de sus planes sobre ella. Dios no solamente mira el pequeño, al pobre o al humilde, si no que cuenta con ellos, y los capacita para realizar su misión. A pesar de nuestros pecados, su misericordia llega a nosotros, desbordada, sin medida. Nada importa que seamos poca cosa, poco fiables, Dios sigue acordándose de su misericordia.
 
3, La oración que brota de los labios de María enfrenta, por otra parte, a dos grupos bien distintos: los poderosos, los ricos y los soberbios de corazón, y por otro los que se humillan, los humildes y los pobres. Maria forma parte de los humildes y de los pequeños, la celebramos hoy exaltada y glorificada por la mano poderosa de Dios. A ese mismo destino estamos llamados nosotros. El camino para acompañar a María no es otro que el que recorrió ella: “Aquí está la esclava del Señor”.
Esta celebración mariana nos impulsa a los cristianos de hoy a realizar dos grandes y difíciles misiones. Por una parte saber reconocer al Señor, saber descubrirlo en nuestra vida, en los que nos pasa todos los días, en las cosas buenas y en las malas. Y por otra saber darle gracias y bendecirlo cuando siento que obra a través mío.
Que la celebración de esta fiesta nos ayude a mirar como Dios nos mira y nos alegre el corazón, porque la misericordia de Dios, confirmada en la Asunción de Maria, ha llegado a nosotros, y la notamos cada día cuando vivimos nuestra relación con el Padre siempre dispuesto a acoger y a perdonar.
Que la Virgen María, Reina del Cisne, nos llene de esperanza. Pidamos hoy a María que cada día nos asemejemos más a Ella. Que Nuestra Señora, Reina del Cielo, nos ayude a seguir a Jesús, que nos abrió el Cielo. Amen.



15/08/2020 S.E. Rev.ma Mons. GIANNI AMBROSIO